A tan solo media hora en tren de Kioto (con una frecuencia cada 10
minutos), se encuentra la ciudad de Osaka.

Como comenté en una entrada anterior, los contrastes que se
pueden dar entre un lugar y otro a una relativa corta distancia entre dos
puntos, puede ser impresionante.
Aquí nos volvemos a encontrar con un caso similar, si a
Kioto se le asocia al refinamiento, la tradición y la preservación de la
historia del Japón, a Osaka, se le asocia a la modernidad, hervidero de
tendencias y a una gran vida nocturna.
Entre las imprescindibles visitas que hay que realizar en
ellas, sin duda, la principal es el famoso Castillo de Osaka, sin duda, uno de
los más bellos del país y con una vida bastante azarosa ya que ha sido
destruido y reconstruido en numerosas ocasiones. La última gran reforma se
llevó a cabo en 1997, dotándolo de un museo.
Además, dicho castillo, nos ofrece la posibilidad de subir
hasta el último piso, donde se encuentra un mirador y ver panorámicas de dicha
ciudad donde, al igual que otras, se intenta dotar siempre a las ciudades de
zonas verdes para el esparcimiento y disfrute de sus ciudadanos.